La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

lunes, 23 de agosto de 2010

Fantasma con cucharas

Acostumbrado a ponerme cucharadas de alcohol en heridas sangrantes, a tirarles unas cucharadas de sal cuando no cierran, a frotarme una cuchara caliente para ver si cierran de una vez por todas y con la esperanza de que no se infecten. Acostumbrado a soltar sólo algunas cucharadas de l mar ocular. Acostumbrado a hacer todo lo posible para no tener que volver a ahogarme con esas cucharadas del zumo tan dulce pero también con sabor metálico cuando tuve que toser.

Acostumbrado a espolvorear las cucharadas justas de confianza en las personas que sabía que lo merecían con la seguridad de que así luego me prestarían una tacita de azúcar cuando la necesitara, de repente me vi vertiendo cucharadas de agua en el aceite de una persona, por eso las cucharadas de miel no se hicieron esperar.

Soñaba conque se mezclaban, por fin una sustancia homogénea. Con cucharaditas de pólvora que crean una explosión controlada, cucharaditas de café que son casi aditivas y grandes cucharadas de algún polvo que no puedo describir.

Entregué el cristal que late en una cuchara de plata.

Las cucharadas que le daba a esa crema deliciosa se volvieron cucharadas a una sopa desagradable al paladar y terminé recibiendo la cuchara de madera.

Remando con cucharas en un mar ocular sólo por no ahogarme de compromiso, cuchareando la orilla, comencé a cavar en la más fina arena con las cucharas, buscando si quizás los cristales rotos que laten estaban enterrados. Sólo una cucharada con un trozo de cristal fue lo que la suerte me insinuó.

Siempre que estoy tranquilo y catapulto pensamientos como si fueran arvejas en cuchara, un fantasma que duerme en una herida semi abierta - semi cerrada, se despierta y me levanta con cuchara. Este fantasma entra en mi mente siempre que me distraigo y siempre que me concentro. Sabe perfectamente cuándo abrir mi cabeza como si fuera una olla y meter la cuchara para revolver mi cerebro como si fuera quién sabe qué brebaje burbujeante.

Este fantasma con las cucharas no sólo me asusta, me pone de malas y de peores. Por más que intente sostener una cuchara en la punta de mi nariz, el fantasma hundirá las suyas en una vieja herida que nunca cerró. Revolverá y dolerá.

El fantasma de ese payaso que no deja que caiga la sal de la vida o el alcohol de los amigos en la herida. Ese fantasma como la mayoría de ellos, está porque hay algo que no hizo. Posiblemente su tarea es la de pintarme una sonrisa, tan pintada como la de él. ¿Quién sabe cuál es su asunto pendiente? Sólo él.

Quizás y sólo quizás vino a torcer las cucharas de mi mente con su retorcida mente que cabe en una cuchara. Con un agujero vacío pero lleno de apatía entre el pecho y la espalda. Con unas cucharaditas de decepción por todo y todos.

Posiblemente la cuchara del fantasma es la razón que se introduce en la coraza que me protegía. Pero ese fantasma antes fue un ser vivo. Fue una sonrisa pintada con una roja nariz.

Ahora su nariz ya no sostiene cucharas. Ahora su egocentrismo murió con él. Ahora es un fantasma que presta cucharas para revolver heridas pasadas. Y es que aún tiene algo que hacer y es por eso que no se irá.

Pero como el agua y el aceite jamás se mezclarán, jamás se mezclarán, el problema es dónde conseguir otro?

jueves, 19 de agosto de 2010

Ese Eh! Equis Oh!

Esta vez hablaré de algo que no he mencionado y es que tampoco suele mencionarse mucho en el sentido que no siempre la gente está dispuesto a que le hablen de ello o simplemente no tienen nada que decir.

Quiero hablar y dar mi opinión, mi visión y lanzar mi pensamiento al aire sobre este modo de “conexión” entre dos (o más) personas.

Como todos sabemos, soy un sujeto sumamente curioso, y este tema del “sexo” no era algo que quedara exento de mi sed de información. Por ende, a pesar de la –básica- educación que recibí en la escuela y lo divertido pero casi absurdo de la pornografía que he consumido durante mi pubertad, decidí investigar más y todo lo que podía sobre este tema. Pude darme cuenta que había adolescentes (al igual que yo en ese momento –teniendo en cuenta que me considero un adulto joven-) que vivían hormonados y con “ganas de ponerla” pero no sabían ni entendían nada sobre el tema. Algo bastante espeluznante y peligroso. Llegué incluso a tener que explicarle un chiste a una amiga de una (ex) amiga, explicando qué era el punto G. Algo que me parecía extraño y más cuando mi amigo Colo me miraba con expresión de “es boluda o se está haciendo”. Previo a confirmar que era una boluda, la chica me dice: “ah… si... había escuchado de ese punto G en algún lado, pero ¿dónde está?”. Por supuesto mi cerebro respondió: “no estoy seguro... pero sacate los liensos y lo buscamos entre los dos...” y mi lengua dijo: “tengo entendido que ese es un tema que le complica la vida sexual a muchas parejas...”.

Ahora bien... ¿Qué significa tener relaciones sexuales?

Esta pregunta tiene múltiples respuestas, pero daré las mías según mi visión de todo lo que he aprendido con la información que me he injertado a fuerza de curiosidad y seguridad personal.

Básicamente es el apareamiento de los humanos. Listo. Esa es la respuesta. Ahora el análisis complicado y rebuscado de vuestro humilde redactor y, no menos importante, la opinión...

Tener un encuentro sexual hoy en día, en la que la opción “voy a esperar a casarme” es casi nula, y más a la edad promedio de los lectores de este blog, no significa tener hijitos, sino pasarla bien. Pero he aquí la cuestión, esto de pasarla bien es complejo. Porque para mí no es como jugar un partido de fulbo con unos vagos cualquiera en el parque, una manera de la que yo la puedo pasar bien. Este asunto acapara más cuestiones:

  • Confianza. En mi caso, por ejemplo, si no es alguien a quien le tenga tanta confianza como para mostrarme desnudo, hay algo que no está funcionando. Puede que este sea vuestro caso también. De otro modo, le estás mostrando “tus secretos” a otra persona y vas a dejar que los toque y manosee. Hay que fijarse bien a quién si y a quién no.

  • Seguridad. Vamos! Saben cuál es el mayor riesgo de esta actividad? No, no son los bebés. Son las enfermedades! Suele suceder que portadores ni saben que lo son, entonces, a no descuidarse. Además, suma, evita traer una vida no deseada al mundo.

  • Amor. Si, suena cursi. Pero en serio. Tengamos en cuenta que algo importante en este ítem es el primer ítem que mencioné. No digo que no pueda hacerse sin amor, o como dije “por pasarla bien” pero hay un sinsabor después que incomoda. Crean o no, después de, uno siempre se queda pensando en esto.

  • Respeto. Otra cosa más que va junto a la Confianza. Si se cree que la compañía con quien se está llevando a cabo el encuentro es un juguete, estamos infravalorando a una persona que aceptó regalarnos algo en cierta forma.

  • Diversión y/u Originalidad. Variar, cambiar, jugar. Si es siempre igual, por muy interesante que parezca, se pone aburrido. Recuerden que es una actividad en grupo.

  • Control. Además de ser un pasatiempo, es un ejercicio. Y como uno u otro, tampoco hay que volverse loco. Se puede vivir sin tener sexo, como se puede vivir sin hacer un par de abdominales o sin jugar videojuegos. Pero no se lo recomiendo a nadie.
Hay quienes aceptan tener relaciones casuales, de una noche, de pasada, touch and go, de onda. Como quieran llamarle... Me parece estúpido. Así de simple. Aunque soy bastante arisco con las personas y sobre todo tímido, nunca di un beso a nadie sin que “signifique algo”. No me van los affaires y punto.

El toco y me voy me parece una falta de respeto. Hacia uno mismo principalmente. Si, podés estar dándote un gusto porque estás demasiado caliente y todo, si, pero, ¿a costas de qué? De entregar tu cuerpo a alguien que no te va a querer ni más ni menos, porque le das lo mismo igual que a vos esa persona. Se va a cuidar por su cuenta y no le va a importar mucho lo que te pase a vos. No te va a respetar mucho que digamos tampoco. Digamos, te pueden tratar como a un caballero o como a una reina, pero cuando termine, se terminó. Para esa persona vos no valés más que un orgasmo, y estoy siendo generoso.

Quiero aclarar que no intento cambiar al mundo, ni inyectar mi modo de pensar en la cabeza de nadie, sólo lanzo al aire mi pensamiento y como a todos los otros, pueden verlo, bajarlo, guardarlo y hasta tomarlo como propio si lo desean. Pueden ignorarlo o repudiarlo, en cualquier modo, serán opiniones también.

Sé que hay niñas y señoritas que aún no se han hecho con la experiencia de perder la virginidad y están leyendo esto. Es por eso que escribo esto, porque en el fondo, me preocupa que puedan hacer algo de lo que pudieran arrepentirse luego.

En particular, mencionando la virginidad, como hombre, como hermano, como amigo, como novio, como (quizás) futuro padre y como persona, lo veo como un regalo. Un regalo único e irremplazable. Un regalo que amerita un tiempo posiblemente no corto para estar seguro/a de a quién dárselo. Sin embargo, no quiero dejar de lado al sexo (como genital). Sinceramente, no es algo a quien le andaría mostrando a cualquiera o bien, introduciendo a cualquiera. Jaja. De modo tal que piensen y vuelvan a pensar siempre si están seguros/as de lo que sienten. De si fulanito o menganita se merece que le entreguemos esto que es tan propio y único.

En fin. Supongo que puede haber desagradado a más de un lector este escrito, pero nadie les obligó a leer tampoco. Jajaja.
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