La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

jueves, 21 de octubre de 2010

Tercera persona del singular

Muchos hemos jugado juegos de tiros en primera persona, si. Muchos hemos jugado juegos en los que movemos un personaje en tercera persona. Muchos, hemos jugado juegos en los que creamos nuestro propio personaje y las características. Muchos le hemos puesto nuestro propio nombre ya que teníamos la posibilidad. Pero notaron cómo armamos ese personaje en base un poco a características nuestras de verdad y cosas que nos gustaría tener?

A mí me fascinan los juegos en donde puedo personalizar al monigote que manejo. Suelo decir que el juego puede ser una porquería, pero si puedo ponerme mi nombre al menos, ya me va cae bien. Es genial que mientras más pueda personalizar algo obviamente, mejor me cae, más identificado lo/me encuentro, lógicamente. En este caso, un personaje de videojuegos.

Pero bueno, es curioso cómo lo modificamos a nuestro gusto, a nuestra expectativa, a nuestro parecer, a nuestra voluntad, y sobre todo, a cómo nos gustaría ser. Pensemos que así nos verán los demás personajes, como queremos que nos vean. Como queremos vernos.

Le he preguntado a muchos si se vieran en tercera persona a sí mismos, si estarían contentos con lo que verían. Sin poder hablarse, sin poder decirse nada a sí mismos, sólo verse, escucharse, olerse, pero no hablarse ni tocarse. (Saborearse no sé... no lo pensé...). Más de la mitad está disconforme con su imagen en tercera persona. Y ojalá tuvieramos una tabla con puntajes que nos diga cuántos puntos de Creatividad, cuántos de Inteligencia, cuántos de Físico, cuántos de Sex Appeal, cuántos de Vida tenemos o nos quedan. Por desgracia no hay, pero sería tan útil.

Gran parte de los que están leyendo esto, hacen equilibrio con su autoestima, y gran parte del tiempo lo tienen más en negativos y rojos que "power up". También tiene que ver que a veces somos tan estúpidos de vernos sólo con nuestros ojos. Porque ya que tenemos la hipotética posibilidad de vernos desed afuera de nosotros mismo, podríamos al menos empezar a ver como otro. Somos tan boludos de no creer que cuando alguien más en su sobria honestidad nos ve lindos, sexys o hermosos, posiblemente lo seamos. Una parte y para una persona al menos.

Me parece que tampoco hacemos mucho para vernos como flores del rosedal y sólo nos vemos las espinas. Hay que ser un poco más creídos!

Tampoco es que vamos a andar a partir de este texto, ahí por la calle tirándole los galgos a todo el mundo con tal de comprobar cuánto levante tenemos. Bueno, no sé ustedes. Yo no lo voy a hacer.

A veces si nos es necesaria esa dosis de "engreidolitis" claro está. Chances para una cosa u otra no nos faltarán, de eso se los aseguro, pero ante todo, usen el cerebro y el corazón como Justin T. y JC. [*] , no sean boludos. No la caguen. No es cuestión de levantarse el autoestima a costillas de patearle el asado a otros (y más si esos te aprecian) ni de andar levantándole el autoestima a otros a costillas de las propias costillas.

Por otro lado, tampoco nos creamos siempre los "sos hermosa/o" de los otros así porque si. Ni muy muy ni tan tan que le dicen.

Bueno, esto ya me aburrió y creo que fui muy claro.

Hasta la próxima.

Habilidoso habilitando habilidades

A veces una persona te dice que sos bueno para tal o cual cosa. Es extraño como algunos no terminan de entender cómo es que eso que le dicen no es sólo un cumplido. Está bien que hay algunos a los que sólo les gusta hacer sentir bien a los otros, pero hay otros que no. En mi caso, siempre tiendo a ser muy sincero. A veces demasiado diría. En ocasiones simplemente digo si algo me gusta o no y porqué. Pero me gusta opinar sobre las cosas que hacen los demás. Hasta soy bastante autocrítico (por no decir que casi nunca me termina de gustar lo que hago). Es que seguro a ustedes también les pasa que se proponen a hacer algo (un escrito, una dibujos, una maqueta, un loquesea) y cuando lo terminan, puede que haya quedado bien pero nos les gusta de todos modos (o como dice más abajo, y lo puse por mí “no me convence”).

Luego viene uno y te dice: “que bueno sos escribiendo, o maqueteando, o dibujando, o loqueseando”, y automáticamente le decimos “no”. Por qué? Por qué no creer en lo que ese dice? Muchos de nosotros tendemos a negar esas observaciones.

Yo con el tiempo he ido aceptando que soy bueno para dibujar. No soy un Dalí, ni un Quino, pero generalmente las cosas me quedan parecidas a como me las imagino. Quizás también soy bueno para escribir por ejemplo. O al menos a mucha gente le gustan mis escritos. Lo que me autoplanteo es si les gusta cómo escribo o sobre lo que escribo, pero como sea, si al menos puedo llegar a una persona y que me diga: “sos bueno en esto”, voy a quedarme con eso.

Hago otras cosas. Juego al fulbo por ejemplo. No soy Cristiano Ronaldo, ni pretendo serlo (ni si quiera uso Clear Men) pero me gusta jugar al fulbo y tengo mi estilo. Aporto a mi equipo ciertas características. De eso sólo me di cuenta con confianza y escuchando lo que me decían mis amigos: “Gordo, vos sos bueno defendiendo. Confiamos siempre en tus recuperos de pelota. Con vos se puede salir de contragolpe porque sos rápido.”. Y claro, como digo muchas veces, si más de uno te lo dice, te lo empezás a creer. Pero si fuera uno solo?

Yo creo que hay que escucharlo igual. A mí me gusta observar a los demás. Soy bueno detallando. Encontrando fallas en donde parecía no haberlas. (En realidad no sé si sea de habilidoso haciendo eso o de mala onda con un ligero placer a echar en cara errores simples).

Me gusta resaltar características particulares. Algo de eso debe tener que ver con el hecho de que siempre trazo similitudes, relaciones, enumero rasgos peculiares. Pongo apodos, muchas veces en base a cosas casi obvias para mí, pero finas a la percepción de otros.

Ahora bien, me parece importarte despertar a esos talentos dormidos. Por supuesto el talento no lo es todo, la práctica es muy importante. Un talento o una habilidad puede salvarte la vida. Desde la habilidad para hacer nudos si necesitás atar una soga al borde de un risco o bien lo contrario, desatarla para no morir ahorcado. O como en una película que vi hace unos días, en los que japoneses (o mejor dicho, sujetos descendientes de japoneses pero nacidos en USA) estaban en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial y uno de ellos era muy copado jugando al baseball y por eso como que zafaba. (Por supuesto la trama es mucho más compleja, pero sirve para argumentar lo que digo).

Lo cierto es que como vi por ahí: "No por miedo a errar, vas a dejar de jugar". Las primeras diez, veinte, cincuenta veces pueden no salirte las cosas como las pensabas, pero ya te saldrá. Mientras, me juego la cabeza (diría mi madre... -y qué pedazo de premio!-) que mientras te vayas acercando a lo que tu mente ilustraba, muchos te irán diciendo: "que bueno sos en esto" o "que bueno te está quedando" o hasta: "qué habilidoso sos con eso!".

Por mientras, yo sigo habilitando mis habilidades. Es hora de que ustedes se vayan habilitando las suyas también.

Dicho sea de paso, esta entrada está ligeramente ligada a la que sigue...

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