A su vez, mi pirámide alimentica es casi básica; me importa tan poco la comida que las variedades me provocan desinterés. Lo que más consumo básicamente son papas, tomates, lechugas, arroz, zanahoria, pollo, jamón y queso. También comía carnes rojas, pero dada la condición de inflación que hay en este país, comer carne de vaca es casi como lamerla las nalgas a Buda. (Léase "que es poco común").
En realidad, la comida no me apasiona. El cocinar tiene su encanto, mezclar cosas y decir: "esto lo hice yo" es una cosa que posiblemente si me parece genial, pero luego de eso, el comerlo, no sé, no me atrapa. Más que nada porque muchas
Claro que no es que no exista alguna comida que sea mi debilidad. En mi caso, me gusta comer ravioles, si disfruto comiéndolos, como muchos de ellos cuando hay. Me gusta bastante comer frutas también. O sea, más bien como frutas porque al parecer son sanas y de pequeño, cuando siempre quería comer "algo dulce" mi madre me acostumbró a no darme golosinas, sino fruta. Con el paso del tiempo, cuando como una suma no muy grande de golosinas y eso, como que me empalago, me pongo "Awrwrwrwr". Y me relaja de una manera que no me gusta.
También, les cuento, que tuve algún principio de trastorno alimentício. Durante algunos meses de este año vomitaba lo que comía. No podía retener mucho en el estómago. Todo me descomponía o simplemente no podía sentirlo adentro. La verdad es que es algo incómodo. Comer y devolver y sin saber bien porqué es una sensación poco agradable.
Pero bueno, este texto viene a raíz de que en esta época, seguramente muchos de nosotros comemos mucho más que por lo general el resto del año. Al menos eso siento yo. Supongo que también tiene que ver porque en estas fechas festivas almuerzo y ceno, algo que es poco común, porque es raro que cene. Algo que deviene creo yo del hecho de que en mi casa estamos acostumbrados a almorzar tarde, entonces cuando me levanto, no desyuno después de las 10 am porque simplemente me desagrada y a posteriori, el almuerzo siento que no lo necesito hasta las 16 hs. (4 de la tarde para que no tengas que sacar cuentas).
Es poco común que cene también porque como soy bastante noctámbulo, por la noche ya todos se acuestan temprano antes de que les de hambre y en tal caso, tengan ganas de cocinar. Por ahí mi hermana hace fideos para cenar, pero a mí no me nace la necesidad de comer por ese entonces y paso. Claro que ya después de las 3 o 4 am algo tengo que tirarle al estómago. Primera opción si las hay: frutas, como ya dije.
Otro asunto es que en casa hemos pasado momentos jodidos financieramente hablando, pasando días sin comer. Hemos llegado a pasar cuatro y cinco días sin comer nada. Algunos tragos de leche chocolatada y jugo o agua, pero nada más porque no teníamos dinero para comprar nada y claro, no había nada más. Con el tiempo aprendimos a freezar todo lo que sobrara por muy poquito que sea (o asqueroso). El que guarda siempre tiene, dicen...
En fin. Esta entrada ya me está dando hambre. Jaja! No es cierto. Comí bastante y de hecho, estoy comiendo garrapiñadas. Son dulces y tienen maní adentro.
Los veo el año que viene.