La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

lunes, 9 de mayo de 2011

Payaso en teoría

Bueno, hoy sucedió algo muy extraño. Tuve algo así como una epifanía o una revelación o algo así por culpa de una persona a la que no veo muy seguido, por suerte y por desgracia.

El episodio se dio porque le dije que me dijera qué quería que hiciera y yo veía si quería o podía. Me pidió que haga la "media luna". Eso de girar en vertical, de costado, apoyando las manos y haciendo ese movimiento lateral. Se entiende creo. Le dije que estaba bien, pero que no podía. Que no sabía hacer acrobacias. Posteriormente, le di nota de que tampoco sé hacer malabares.

Fue el mismo instante en el que me di cuenta que de payaso no tengo esas características.

Pensando un poco más en el asunto, me cuestioné entonces qué sería ser un payaso. Busqué significados y definiciones de la susodicha palabra. Lo que más se leía era: "hacía reír", "ropa llamativa", "hacer el ridículo", "nariz roja y grande por lo general". Luego encontré un "es tomado como objeto de burla". Esto último como que me molestó un poco.

También encontré el dato de la coulrofobia que es, la fobia o miedo a estos seres. Por qué mucha gente les teme? Yo cuando era pequeño les tenía miedo también. De más grande, ese miedo se volvió odio. Hasta el punto en que pensé qué significaba esa sonrisa intacta. Pensamiento que, admito, no vino de una experiencia que viví yo, sino alguien a quien quise muchísimo en mi pre adolescencia. La chica del globo rojo que amaba los abrazos vio a un payaso llorando una vez. Hizo algo que yo no solía hacer hasta conocerla a ella: "hablar con extraños". La verdad es que todavía no lo hago mucho, a veces tengo mucha vergüenza, soy muy tímido aparte, pero cuento con la ventaja de ser muy ingenioso y a veces decir cosas que hacen reír.

A partir de la experiencia de esa chica, escribí mi primer guión en el 2007. Seguido a ello, fui mi protagonista en mi primer audiovisual ficcional. Me disfracé se payaso por primera vez. Eso me dio un apodo con mis amigos de la facultad y de a poco fui ganándole respeto y admiración a los payasos. Existen también los "clowns" que aunque en inglés significa lo mismo, estos sujetos no suelen pintarse la cara y hacer morisquetas del mismo modo. Dicho de otro modo, no gastan en pintura. Son más miserables y menos desagradables visualmente. Ja! Así quería ser yo. No dar miedo.

Ese miedo que no quería dar lo reforcé cuando a lo largo de unos años posteriores, tuve oportunidad de toparme con una persona muy particular que me discutió sobre almas y adora los payasos. Nunca supe de nadie a la que le gustaran tanto los payasos y con el tiempo, le di la razón al Indio Solari.

Hoy día actúo de manera extraña o poco común. Mi vida no es de una sitcomedy, no es divertida, es complicada y a veces hasta olvidable, pero están esos momentos en los que el ser o no ser un payaso definen todo y mandan las vivencias a mi archivero sobre hombros por un tiempo casi indefinido. Esos momentos en los que la sonrisa es una sonrisa pintada y me siento resguardado en las palabras que me hacen sonreír desde mi más profundo interior. Esos por un lado. Por el otro, esos momentos en que hago reír a personitas en particular que me hacen creer que serán de cierto modo, los que me recuerden como alguien que en realidad era malo por fuera solamente.

Esos que recordarán que los payasos son sujetos en que no se puede confiar porque están escondidos tras maquillaje, una risa pintada y una nariz roja. No son seres de los que uno se puede fiar. Son deshonestos. Hipócritas. Son eso que pensabas que eran y te fueron honestos desde el principio. Cuando rió y te dijo: no soy tan bueno como creés y aún no quisiste ver porque lo viste reír tan simpático.

"Los payasos son unos seres realmente malévolos" dice Billy. No son confiables. Pero si esto te lo digo yo, que tengo una narizota roja. ¿Te podés fiar?

Ahora bien, esta condición no es condicionante. Esta característica me ha dado cierta identidad que sobre acentúo de a poco. Me gusta. A pesar de que a veces al parecer exagero esto.

Me acuerdo que me dijeron: "Señor payaso, a veces, usted también es una persona".

Todavía pienso en qué significan esas palabras.
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