Te atravezaste en la línea de su mirada y la música cambió repentinamente. Todo se puso negro y los puntos de vista se modificaron momentáneamente.
Cara a cara, la situación se resolverá. Sin embargo, no es mano a mano, es a travéz de una tercerización controlada, tanto por tu adversario como por vos. Bueno, tal vez "controlada" es demasiado, ya que hay ocasiones en la que la situación se escapa de las manos, hay cierto azar, cienta autonomía que no se puede evitar, a menos que tengas suficiente chapa.
Pero volviendo al tema... estás ahí, enfrentándote a tu rival, cada uno dirige los ataques o las defensas, los movimientos o los cambios de estado que afectarán al otro, pero no importa cuánto lo pienses, más o menos todas las batallas las resolvés igual.
Sin embargo, siempre llega un momento en que tu oponente, aunque sea un combate amistoso, puede optar por una alternativa con un sólo ataque, que nunca podrás evitar. Cien por ciento de crítico y daño verdadero, no basta más que eso para que des por perdida la batalla, pero igual, guardás la partida y seguís desde ahí. Podrías cargarla desde un punto de control, pero no, no te queda opción, la guardás y continuás desde ahí.
Realmente no es culpa de nadie. Estas batallas constantes se dan porque en el fondo, no querés más que atravezarte en la mirada de este constante oponente, que note tu presencia y demostrar tus cualidades como creés que la supuesta experiencia que ganaste debe ser demostrada.
Así es como una vez más, te cruzás en su mirada. Siempre pretendés ganar, pero no tenés claro que tu victoria sea la derrota del otro, no es así como lo ves. No. La victoria para vos, es cuando los dos ganan y ninguno pierde. No así tu oponente. Tal vez, este oponente no quiere ni ganar ni perder, sólo defenderse o hacer frente al reto.
Otra vez, estás con ventaja, vas ganando. Sentís que esta es la tuya... y otra vez saca su última arma: La Realidad.
Dejando de lado la discusión de "qué es real en realidad", o bien "qué
es la realidad". Esta vez, pactemos que es el arma secreta de este
oponente.
Esa globalidad de elementos y detalles que frenan tu victoria, tanto espiritual como general. Esta magnámica oposición a tus ideas, sueños, a esas ilusiones, esta Realidad, usa su "double slap" y te juro que siempre, siempre, siempre "it's super effective"...
Y ahí quedaste.
Otra vez, dándote cuenta que en realidad, La Realidad, te mantiene a raya. Y no te deja ganar la experiencia real que necesitás, pero que te alcanza para superar un poco a los entes anteriores: Tristeza, Melancolía, Resignación, Soledad y otras... Así, cada vez que perdiste contra esta Realidad, debés volver a enfrentarte con este oponente, y así es como tenés que. por supuesto, volver a plantarle cara a Tristeza, Melancolía, Resignación, Soledad y otras.
Lo más curioso del caso?
No importa cuántas veces te comas esas cachetadas... vas, como yo, a seguir intentándolo con una esperanza, o (falsa) ilusión.
(...) wants to battle.