Quienes hayan jugado alguna entrega del videojuego Fallout, en específico la tercera entrega, entenderán de antemano a qué me voy a referir con el título de esta entrega. A quienes no, pues, ahí les va rápidamente.
En esta entrega, el protagonista del juego, es decir, el personaje al que vamos a controlar nosotros, es un superviviente de un alevoso apocalipsis nuclear y reside hasta que se va, en el refugio al que hago referencia. El 101.
Y bueno, el hecho es que me siento un poco así en este momento. La razón, me gustaría decir que es simple, por lo que sobra decir que no lo es. Es más complicado de explicar lo que en realidad pasó por mi mente en este momento en el que me dije a mí mismo, como solía hacerlo hace mucho tiempo: "A ver... vamos a bloggear...". Como no hacía hace mucho, abrí Blogger una vez más, para revisar los blogs que solía seguir y leer. Vaya sorpresa me di, al ver que, el apocalipsis llegó ahí y yo en el refugio, no lo percibí.
Hubo un tiempo que leía muchos blogs. En realidad, no dejé de hacerlo, pero no le veía ya el caso a compartirlo con otras personas, era algo que me guardaba sólo para mí. Lo que leía, cada cosa que veía que otros blogeros subían, lo tomaba yo como un contrato de complicidad, algo entre ambos, aún si hubiera otros seguidores. Y es que en realidad tengo mis dudas de que los demás seguidores aún leían o visitaban esos refugios, varios abandonados ya.
Este mío, estuvo mucho tiempo quieto, en silencio, con telarañas por doquier. Pero así como este nació, vi nacer muchos, crecer y ser abandonados o incluso borrados. Revisando la lista de "blogs que sigo", me di con muchos sitios que disfrutaba visitar que ahora sólo son un enlace en internet que llevan a ningún lado porque ya no existen. Qué pasó con esos refugios? Qué pasó con sus habitantes en forma de reflexiones o anotadores? Qué pasó con sus constructores?
Hace unos días, una persona, a la que aprecio mucho y supe extrañar demasiado, me escribió (siempre son sorpresivos sus mensajes) diciéndome que pensaba que este lugar estaba ya abandonado, pero al ver los premios del año pasado, se contentó y que le había alegrado el día. Eso me robó una sonrisa y me di cuenta que era tiempo de volver a la pluma. Siento que el bloqueo terminó, siento que pertenezco aquí. Y así como esa persona me hizo darme cuenta de eso, otra persona, también muy querida por mí, me dio una bofetada de realidad y la energía para querer volver al refugio tal como sucede en el juego de video que mencioné.
Llega un momento en el que hay que salir de él, explorar el mundo que está sumido en un post-caos y volver al refugio, pero no para quedarse, sino para reconocerlo, ver qué sirve de ahí y seguir el viaje, porque ahí se puede volver siempre que uno lo desee. Es así como estoy aquí ahora, obviamente.
Pero saben? Me dieron nostalgia y hasta tristeza varios de los refugios-blogs abandonados por ahí. Muchos con potencial, con cosas hermosas escritas. Claro que conservé varios porque siempre pienso que algún día volveré a leer entradas viejas, como sueño conque quizás pueda contactar a sus redactores, así como también, eliminé de la lista de seguidos a muchos otros porque simplemente habían borrado el contenido, o bien, ya no me aportan nada ni lo harán. Sin embargo, eso no quita que en algún punto dentro de mí, un sentimiento de incomprensión existe y al mismo tiempo, me doy cuenta del tiempo que ha pasado ya desde que este refugio fue construido y muchos otros también que no prosperaron.
Tal vez, encontraron sus dueños y arquitectos fueron en busca de sus aventuras y en otras tierras están más cómodos. Metafóricamente hablando, por supuesto. Porque de hecho, me pregunto: "¿Qué habrá sido de sus vidas?", de cada autor de blog que ya no me/nos cuenta si siente tal o cual cosa, si piensa cual o tal otra cosa, incluso seguís a algunos que simplemente usaban el blog de diario y contaban sus rutinas y cotidianidades. Pero ya no más. O al menos no a mi alcance.
Veo blogs de amigos y conocidos que están ahí, inmóviles, intactos, silenciosos... pero no inútiles, porque son memorias visuales. Y refugios de su momento.
También hay otra realidad, más real, valga la redundancia. Es que Blogger, como sitio en si, ha puesto muchas trabas y ha cambiado tanto que, creo que muy pocos soportamos la mutación. Pero bueno, supongo que hay que crecer. Tomar o dejar. Hay alternativas a mansalva y seguramente, estos ex refugiados, han optado por esas.
Yo, por mi parte, aquí estoy, otra vez. Y tengo en mente, volver cada tanto.
De todos modos, quiero cerrar esta entrada con una cordial despedida a esos blogs que son parte de mis años dorados de bloggero, del cual, dicho sea de paso, van seis años ya. Ja. Adiós a ellos.