La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

miércoles, 14 de abril de 2010

Distraídos voladores

Casi todo el tiempo controlo mi cuerpo a la perfección... Pero como diría mi insoportable: "ese casi lo arruina todo". Ahora mismo pestañeo y me doy cuenta que estoy donde estoy porque mi cuerpo está acá, pero y mi mente?

Es que no están trabajando en conjunto. Si lo estuvieran haciendo esteríamos prestando atención a la explicación de la profesora y su "conocimiento científico". Sin embargo, mis ojos han salido volando por la ventan, han vuelto y han vuelto a salir volando, pero esta vez, fui con ellos. Mis manos en cambio, se han quedado escribiendo esto y mis pies inquietos dan la impresión de que estuviera impaciente. La letra está horrible y es que no le estoy prestando atención.

Saber escribir sin ver es útil. Mis ojos están volando por todo el salón y creo que me sonrojé ahora porque se cruzaron en la misma línea que los ojos de esa chica a unos seis bancos de mí, a mi izquierda. Apoyada sobre su mochila en la mesa. Aburrida? Con sueño? Ambas? No lo sé... pero me está mirando. Volteé disimiladamente y me sigue mirando...

Confirmado... Me sonrojé! Lo sé porque se ha sonreído ternamente mientras no me deja de mirar. Me incomoda...

Mi mente aún vuela... Ha ido a México a morder el hielo que he ganado a mordidas, ha ido a Chile a intentar averiguar porqué está incompleta, ha vagado por Argentina pensando en lo que no conoceré de ahora en más, han vuelto al salón y volvieron a salir. Dejó que me robaran recuerdos al otro lado de la cordillera y dibujaron a todas mis hermanas y primas. Cinceló mármol tomando chocolate con vainillas. Llegó a Italia a pedir perdón por mí, justo después de hacer a mitad del continente un fallido baile de la fusión. Desnuda mi mente llgó a la cruz. A hacer qué? Supongo que lo mismo que yo y que pocos sabemos, pero que sospechamos que más de uno lo sabe y nos da pudor.

Voló, voló y volé de nuevo, pero caí... caí de nuevo en este salón... Que fuerte es el aroma de la tinta negra de esta lapicera... Me hizo pestañar y me apagó el jetpack. Para qué? Pues no sé, pero parece que para cruzar la mirada con esta compañera cuyo nombre desconozco.

Ahora bien, me doy cuenta: ESTOY DISTRAÍDO... Sigo distraído... muy... muy distraído...

Como hace muchos meses atrás, no me concentro. Pienso demasiad, me esperanzo demasiado, extraño demasiado, me río solo demasiado, recuerdo demasiado...

A mi derecha está otro compañero... creo que no lo había visto nunca antes. Es fachero, atractivo diría... Será a él a quien mira ella a seis bancos a mi izquierda? Haré la prueba! Me levanto y "voy al baño". Oops... Es a mí a quien mira... por qué me mira?!

Volví a entrar al aula, oh! están hablando de un tema del que quería preguntar una cosa. Mmm... no recuerdo qué era!! Si leo en el apunte tal vez me venga en memoria... Mierda! leí 3 hojas y no sé qué decían! Odio que pase eso: leer mientras pienso en otra cosa y que así no me quede nada de lo que leo!

Demasiado distraído, ya lo decía...

Eh? Una hoja... tiene nombres.. ah! es la hoja de la asistencia. Bueh, ya estoy presente... De qué escribía?

...

A ver... jum... me sigue mirando. Y si le digo algo? Como cuando hablo con cualquier persna en los colectivos. O incluso más! [ATENCIÓN! Anécdota reservada durante días para que sea sorpresa en esta entrada]. El mismo día de la niña de las tarjetas, cuando subí al colectivo, iba sentado junto a una chica de 18 años que me contó de ella y lo mal que se sentía. Contar a un extraño de tus problemas más personales es raro? En fin... mi mente que se salió por la ventanilla y volaba junto al lado del vehículo y de no sé cómo, me di cuenta que había hecho algo que podría haberme convertido en un payaso punchingball. Va de nuevo: contarle a un extraño tus problemas más personales e íntimos, es raro? Qué será entonces si ese extraño te interrumpe besándote la mejilla...

Si, leyeron bien... La interrumpí dándole un beso en la mejilla derecha... me miró y no hizo nada más... Tampoco siguió hablando. Sólo se toco la mejilla y se puso colorada, en silencio. Que inconsciente que soy.

Oh! vaya! Terminó la clase... y no dije nada, ni sé de qué se trataba esta clase...

Bueh... Otro miércoles será...

1 comentario:

  1. A mi más de una vez personas en los buses me han contado sus historias o problemas...

    Es mas he llegado a la conclusión de que hay personas a las que le parece más fácil contarle sus problemas a un completo desconocido o a un no desconocido que no interfiera con su vida cotidiana...

    Así que eso no lo veo tan raro... Lo que fue raro es la forma en como hiciste callar a esa chica xDDD (ves que tienes problemas?)...

    Otra cosa, me gusto mucho la redacción de este post xD, me gusta porque de la manera que esta escrito se percibe la distracción, y parece que tuvieras la concentración de un pajarito xD... Distraído? somos 2 =__=, por eso me hizo tanta gracia...

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