La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

martes, 26 de abril de 2011

Carne el Viernes y kryptonita el Lunes

Hoy fui a la clase que me está costando mucho soportar. No porque sea mala o yo sea medio daah, sino porque la profesora es inaguantable. Su voz me aturde, pero no de repente, de a poco, gradualmente hasta que uno piensa en "callate vieja chillona!".

Pero bueno, esa no es la cuestión de esta entrada, sino que en mi intención de distraerme adrede de mis pensamientos que ya de por sí me distraían de la clase, me volteé a preguntarle a mi amiga que cumpleaños mañana: ¿qué querés que te regalen?

Me respondió algo que si se los digo como me lo dijo ella, pensarán igual que yo, yo creo. "No me gustan los regalos, si me quieren regalar, todo bien, pero no me gusta que me regalen". A lo que le respondí que entonces, lo que no le gustaba era pedir regalos, pero si recibirlos. Se lo pensó un momentito y me dijo que si, era así como yo decía. Posteriormente me dijo que si le gustaban mucho los regalos de su abuela, que siempre le hacía comida, entre las comidas me nombró las "empanadas de vigilia". Admito que yo no sabía cómo eran y me dijo después de burlarse de mi ignorancia, que eran con atún. Una empanada de atún me pareció ridículo.

Me dijo que las había comido el viernes, a lo que mi otra compañera y compañera, dijo que ella había comido una tarta de acelgas y no sé qué más y pescado. Les dije que no me gusta el pescado, (salvo el atún) y me preguntaron qué comí entonces el viernes. Yo, haciéndome el que no entendía la pregunta -sabía por dónde venía el asunto- les dije que milanesas. Por supuesto, se les abrieron los ojos muy grandes y me dijeron que no se podía comer carne! No evité preguntar: ¿por qué no?

La respuesta que obtuve: "Porque Dios se va a enojar con vos". No me reí, porque ni gracia me causó. Me sentí casi incómodo de hecho por la seriedad con la que lo decían. Pregunté si eso pasaba, me iba al infierno y me dijeron que sí. Apelé a la teoría de mi amigo Full Monty: "vos pensalo Gordo, si el infierno llegara a existir y tanta gente va a ir ahí, no debe ser tan malo. Es como un boliche al que va mucha gente. Si tanta gente va ahí, debe ser porque algo de copado tiene". Ellas me respondieron que era un idiota, que cómo podía decir algo así. Les dije que en todo caso, podía decir que cuando me muriera no iba a ir al infierno porque iba a reencarnar. Me contestaron que cómo iba a reencarnar, que eso era estúpido.

"Los hindús y los budistas creen en eso y no me parece que tengan derecho a decir que es estúpido si no se bancan que otros crean que es estúpido lo que ustedes creen".

"Vos no sos hindú" me dice una. "Y vos no sos romana ni judía y creés en el cristianismo romano de Jesús, que era judío." dije. "A veces te pasás en idiota" me responden. "Exactamente, ese es el método cristiano de tratos para con las otras creencias... Igual algo no entendí... ¿por qué es que me voy al infierno por comer carne un viernes?". Luego de una pequeña historia mal contada sobre los supuestos sucesos me pasaron en limpio que lo que hice está mal para los ojos de Dios. Les dije que también estaba mal ante los ojos del Señor el tener relaciones pre maritales y ellas las tienen. Contestaron que eso era una forma de demostrar amor y que había que amar al prójimo como a uno mismo. Retruqué conque hay personas que aman al prójimo como a si mismos pero a que son del mismo sexo y está mal visto. Me dijeron que era porque no era para reproducirse y eso estaba mal. Les recordé lo que anteriormente había mencionado y agregué el amor al cuerpo humano expresado por las personas en la antigua Grecia. Agregué también que amarse a uno mismo era narcisismo pero que para demostrarse el amor a uno mismo podría masturbarse, y masturbarse era de onanista y ellos se van al infierno, por ser el principio de la homosexualidad.

Luego de quedarse calladas, retomamos la charla de las empanadas. Concluyeron que si me acercaban kryptonita, seguramente me moría. Esto porque consideraban que no soy de este planeta por no saber que había empanadas de atún, que no me gusta el chocolate (nomás a veces el amargo), que detesto las aceitunas y los quesos azules, que no me gustan las moritas (esos caramelos que simulan ser moras), que no creo en Dios, que me gusta que me rasguñen la espalda y me muerdan, que no festejo navidad ni pascuas, que no me gusta emborracharme, que puedo escuchar a Lady Gaga después de escuchar cumbia.

A mí, una persona que no me cuesta discutir y soy un escéptico, no dejarme comer carne en viernes santo.

Antes no me caía bien Superman, pero si lo piensan bien, debe ser igual de poderoso que Jesús, sólo que nadie se lava las patas con nadie.

martes, 5 de abril de 2011

Da gracia dar gracias

Desde pequeño me enseñaron que algunas de las palabras más importantes eran esas que suelen estar asociadas con la llamada "buena educación". Estas palabras no son otras que: permiso, por favor, disculpe, gracias y de nada. Con el pasar del tiempo, recorrí el camino del crecer cargando esas expresiones siempre con la mentalidad de que ante todo, uno debía ser educado. Incluso, de a poco, fui optando por jerarquizar estos modismos educados y evitar usar algunos.

Es común escucharme diciendo "no gracias" cuando se me ofrecen cosas. Cosas banales como cuando me ofrecen servirme un poco de jugo o cosas importantes como cuando me ofrecen llevarme a lugares a donde me muero por ir. Lo que no me queda claro si es que es más por orgullo y amor propio o por remordimiento y desamor propio.

Hace unos momentos leí algo así como un "conmigo no van las gracias". En parte me hizo cuestionarme si eso se debe a que lo que yo agradecía iba más allá de si era necesario o no. Es decir, era algo que se haría de todos modos. Por otro lado, me hizo pensar en si quizás no era necesario porque no sucedió nada por parte de mi interlocutor. O bien, en tercera instancia, podía ser una variante más original de un "de nada". Confío en que era un poco de la primera y la última.

No suelo pedir muchas cosas en general, y es sabido por muchos de ustedes que no acostumbro a recibir regalos sin razón. De no tratarse de mi cumpleaños, es poco común que reciba algún presente. No quiero decir con esto que no los reciba nunca, sino que me toma mucho más de sorpresa el espontáneo obsequio. Variante a gracias cuando uno recibe un regalo, suele ser el "no debiste molestarte". Ahí es cuando se notan las diferencias entre las personas. Decirlo cuando es tu cumpleaños y te dieron un regalo es un poco chocante para el que te lo dio. Esa persona no sólo siente que te lo merecés, sino que sabe que es parte del folclore del cumpleaños. Dado el caso de un detalle un día cualquiera, es aplicable.

A mí me es difícil saber cuándo me merezco el detalle y ahí tiendo a parecer algo mal educado ya que considero automáticamente que debo dar algo a cambio. Crecí acostumbrándome a eso. Aún en la actualidad tengo la suerte de que algunas personas me recuerden que todo es un dar y recibir. Me pregunto sin embargo algunos días si esas personas no están igual de traumadas que yo y piensan al mismo tiempo que tienen que responder: "no es necesario que me des algo a cambio".

Me han dicho infinidades de veces que soy un conformista, pero la verdad es que soy un sujeto muy agradecido por lo que tengo. Aún cuando no sea lo mejor, hago lo necesario para recibir lo que recibo. Incluso, sé que mis esfuerzos no deben ser destinados tanto en mí mismo, ya que lo que más satisfacción me da es el responder "de nada" al gracias por venir de parte de las demás personas. Conocidas o no.

Quiero traer un recuerdo a modo de ilustración...

Hace un año, vi una imagen pintada en una pared de un subterráneo francés. La pared tenía a su vez, apoyada contra si, una banqueta de esas largas para sentarse a esperar. A su vez, ésta banqueta estaba pintada en la pared, siendo la ilustrada un poco más larga. Vista de frente casi no se notaba que no era parte de la real. Bueno, la cosa es que en una punta de la banqueta había pintado un tipo sentado, en la otra punta, otro sujeto, y entre ellos, sobre la pared estaba escrito: "Al lado suyo, hay sentada otra persona. ¿Por qué no habla con ella?". Se suponía que esa propaganda era para fomentar a la comunicación entre las personas.

Bueno. ¿Qué tiene esto que ver con lo que venía diciendo? Dos cosas.

Una de ellas es que, hablando sobre educación, nuestros padres, que a su vez por sus padres, que a su vez por sus padres, nos enseñan a no hablar con extraños. Quizás de niños está bien, tienen miedo de que algo nos pase. Pero contradice a la buena educación que al mismo tiempo tratan de inculcarnos. No responder a alguien que te está hablando es un poco chocante.

La otra cosa es que yo opté siempre por hablar con extraños. Mis padres pueden dar fé de ello y hasta ustedes de cierta manera pueden hacerlo también.

El hablar con un extraño puede dejarte cosas que con un conocido no obtendrías. He tenido amigos "descartables" como diría Tyler Durden a los que les he agradecido las charlas y a su vez les he aceptado las gracias. Incluso he recibido gracias de extraños en la calle a los que les he dicho "salud" de cortesía al escucharlos estornudar.

He despertado a seis personas dormidas en viajes en colectivo sólo por velar que no se pasaran de sus paradas. Cuatro me putearon por despertarlos. Una no me dijo nada y bajó. Sólo una me agradeció y aún tenía que esperar para bajarse. Se sintió bien decir "de nada".

"De nada". Curiosa expresión. Se han puesto a pensar que esta expresión cortés irónicamente desprestigia un poco los gracias que uno recibe. Una variante del de nada es el "un placer". Yo lo uso muy de vez en cuando, se me hace un poco exagerado. "Estoy para eso" es como demasiado Clippo, el ayudante de Microsoft Office. En realidad, yo del efecto del de nada me di cuenta hace mucho y me acostumbré a responder "todo bien", acompañado de un guiño de ojo o un pulgar arriba y una sonrisa.

Agradecer de más es medio incómodo o hartante. Igual que disculparse de más. Recuerden eso.

En fin... Gracias por leer esta entrada. Disculpe si me robé mucho de su tiempo. Por favor comente si tiene ganas. Le cambié la vida? De nada. Ahora permiso, voy a pensar otra entrada.


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