"¿Cómo se diferencia un capricho de algo que no lo es?" le pregunté con fervor.
No supo responderme al principio, o más bien no tenía clara la expresión. Eso obviamente la hizo dar vueltas sobre sus propias palabras, pero luego sin querer, me acercó a una revelación bastante llamativa sobre mí mismo.
-"Soy una persona cambiante, eso es porque me aburro rápido de las cosas... les pierdo el interés..."
-"Digamos, desgastás las cosas..."
-"Claro..."
-"Yo hago eso... lo escribí hace mucho en el blog..."
No se lo dije en el momento, pero esa entrada nació de un período de mi vida que transitaba justamente en el camino a conocerla a como la conosco hoy. Dicho de otro modo, ella es mucho del motivo de esa entrada. Volvamos a la cuestión de ÉSTA entrada.
Pero si yo desgasto las cosas porque soy una persona cambiante, cómo es que soy indeciso?
Simple. He hecho una retrospección, he pensado en muchas decisiones difíciles que he tomado en mi vida, incluso las que atentaron contra la misma y me doy cuenta que no soy tan indeciso como parece. Me he dado cuenta que trabajo más cómodo a escalas grandes cuando de decisiones se trata. Me cuesta más elegir entre dos remeras que entre dos caminos para llegar a un lugar. Noté entonces que no siempre decido lo correcto, pero en el momento pensé que lo era y lo noto luego. No me permito cometer errores, pero los errores qué son? Es cuando te equivocás en el momento. Si te das cuenta que lo que estás haciendo está mal, lo cortás al toque y empezás de nuevo o con otra cosa. Al menos eso hago yo. Desde con las relaciones con otras personas hasta con los dibujos, desde con las jugadas en un partido de fulbo hasta con las entradas de este blog.
Me toma más tiempo analizar la mayor cantidad de posibilidades, las opciones, los pro, los contras y sobre todo las consecuencias de una decisión. Por lógica, tardo más en decidir. Pero a la final siempre decido lo que me parece lo más acertado. Si me equivocaba, no lo sabré hasta mucho tiempo después. En el caso que mi decisión tenga mucho que ver con la decisión de alguien más, pues, sólo me someto a eso. Lo ideal es que estemos de acuerdo.
Ahora bien, vamos a lo del "capricho".
Con toda su copadez característica me confesó que si le surge una idea casi como una ilusión, se sube al tren de su imaginación y se ubica en ese contexto por unos momentos. Y es cuando en sus ojitos, su mirada vuela y ella está ahí, pero su mente está viviendo un adelanto de lo que se imagina que quiere. Cuando vuelve, viene más relajada y sabiendo si le gustó esa opción o no. Si no le gustó, está satisfecha con lo que vivió en su imaginación. Se siente relajada.
"[...] pero si después, mientras entoy haciendo otra cosa, de nuevo mi imaginación me vuelve a llevar a ese lugar en esa situación, o lo vuelvo a soñar... y vuelvo, pero después otro día se repite... ya me empiezo a dar cuenta de que es algo que de verdad quiero... que no es un capricho... entendés?"
Ahora me doy cuenta de eso, cuando sueño constantemente (dormido y despierto) que me da momentos que yo merezco y se los devuelvo de maneras raras o interesantes que simplemente no quiero describir.
Es copado que no me ofrezca las respuestas. Que me de pistas y herramientas para encontrar mis respuestas.
No podía entenderlo mejor
CLAP!