A veces uno ve la vida de los demás y empieza a imaginar la suya misma en esas situaciones de las vidas de los otros; las tomamos de referencia.
He visto crecer a mi padre por ejemplo, claro que desde el punto en el que yo vengo al mundo en adelante. He visto cómo cada vez se veía menos con sus amigos de toda la vida, con esos hermanos del alma, esos hermanos que eligió y de a poco fueron perdiendo contacto y eso. Volverse a ver luego de muchos años y aunque hayan pasado muchos años y muchas cosas, el trato es el mismo de cuando eran más jóvenes. O al menos eso dicen ellos.
La cuestión es que muchos de nosotros ya imaginamos eso con nuestros hermanos elegidos. Saber que de a poco, por tiempo, responsabilidades, cuestiones, flojera, etc., cada uno sigue armando su vida. De a poco los caminos se separan y sabemos que será así, más y más y más. La idea es no dejarse de ver nunca, pero será inevitable en muchos casos, el que verse, sea una casualidad o una cuestión plenamente voluntaria.
Cada uno irá armando su vida. Algunos empezamos a armar una familia. Soñamos con presentarles a nuestros hijos a nuestros amigos, decirles a nuestros pequeños que ellos son sus tíos aunque no lo sean de sangre. Decirles a esos hermanos de vida y alma: "mirá, lo hice bien. Mucho de esto que soy, es gracias a vos".
Los caminos se van separando y suelen ser todos muy distintos unos de otros. Algunos son caminos con más baches, otros en bajada, otros en subida, otros los podemos recorrer juntos, algunos (como yo) los recorremos juntos a un amor... en síntesis, de a poco nos vamos distanciando de los amigos. Se supone (o todos deseamos) que no suceda tan rápido y si va a suceder, que sea del mejor modo.
No debió suceder de este modo. No deberían poner así la situación. Pelearse con un amigo puede terminar en no hablarse más o bien, perdonarse, solucionarlo y seguir siendo amigos, o sea, "hacer las paces" que se suele decir. Pero no entre hermanos, menos de sangre!
Echar a tu hermano de la casa, esperando que no vuelva jamás y/o decidir irte de la casa porque no querés volver a verle la cara a tu hermano es... eso es muy triste. Más si hay más hermanos que no pueden hacer nada al respecto. Salvo... salvo decirle: "amigo... hermano... no te vayas...". Aún así, si no quiere volver, te lo va a decir y se irá.
Queda esperar que sea lo mejor para él y que el tiempo nos reencuentre.
Duele mucho recordar que hay quienes nunca tuviste y se fueron. Duele mucho haber tenido a alguien y tener que irse y dejarlo por ahí porque ya no quiere que lo tengas. Duele mucho haber tenido a alguien en tu vida, que haya sido gran parte de tu vida y que se vaya sin siquiera avisar, sin siquiera darte chance de intentar convencerlo de que se quede, al menos un rato más.
Ahora bien... te hablo a vos hermano; si llegás a leer esto alguna vez (que estoy casi seguro que no lo harás), quiero decirte que te deseo la mejor de las suertes. Que tengas ganas de seguir buscando que todo esté bien. Que no seas tan boludo, que vale la pena seguir, que no sos un fracasado y demás cosas que te he escuchado decirte. Y que cuando quieras volver, tus hermanos te esperamos.
Quiero que sepas que aunque no lo diré, ni yo ni nadie lo dirá, todos sabíamos que esta versión de nuestras vidas era inminente, que las cosas iban a ser así... pero no debían ser del modo que sucedieron...
Como sea...
Gracias por los ratos, por las peleas, por el aguante y por aceptarme como tu amigo para convertirnos en hermanos.
Cuidate Cabrón...
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