La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Coloso canino: Adiós W. Wallace


"Chic, chic, chic, chic, TUM! Pling, pling, pling..."

Estas son onomatopeyas del sonido de las patas de Wallace caminando por la casa, abriendo de un cabezazo la puerta de mi habitación en mi anterior casa y luego un adornito de madera con tubitos de metal (tipo 'llamador de ángeles') colgado de mi puerta. Yo escuchaba eso entre sueños y ya sabía que este perro gigantesco iba a lamer mi cara por la mañana. Él venía del lavadero, donde lo hacíamos dormir, tras una muralla improvisada con una mesa y unas maderas. Curiosamente, él podía atravezarla cuantas veces quisiera. Si no lo hacía, era porque no quería y ya. Así también las cadenas que rompió. 

Cuando apenas nos mudamos a esta casa nueva, no teníamos portón en la cochera, así que lo teníamos atado con una cadena larga, larga. De la cual se soltó las veces que quiso, tironeando con toda su fuerza, cortaba la cadena. Perro libertario.

Y es que él era un perro inusual. Su historia es inusual. Sé que muchos dirán que todos dicen eso de sus mascotas, pero la verdad es que he contado historias de él, que hay gente que no me las ha creído. Como cuando se comió su casa de madera entera. O bien, cuando impulsado por su terror a las tormentas, atravezó, literalmente, un ventanal de vidrio con su cabezota y pasó. Cortado, sangrando por todos lados, asustado, vidrio por todos lados, vino a la puerta y saludó con su emoción, moviendo la cola, como si nada hubiera pasado. Él estaba cortado, nosotros preocupados, pero para este coloso canino, lo importante era que habíamos vuelto a casa. Nos quería mucho, lo supe siempre, porque era un cachorro en un cuerpo gigante a veces y otras, era todo un señor, un perro maduro sin consciencia de su tamaño tal vez.

Espero que no nos haya guardado rencor por dejar que creciera y se formara solito en las noches. Como dije, su historia es inusual. Cuando uno compra un perro, generalmente de cachorro, está mucho tiempo con él y es como una atracción constante. Si es chiquito, hasta lo hacés dormir con vos. Con Wallace fue distinto. Dicen que la "personalidad" es una característica de las personas, pero este perro tenía mucha personalidad, y mucho carácter. Les digo que hacía lo que quería cuando quería, y eso, no sé si es bueno o malo. Malo sería porque nos necesitó mucho durante muchas noches de su temprana edad y no podíamos llevarlo con nosotros al departamento, debía quedarse en la casa que alquilábamos para tener nuestro negocio de alquiler de películas. Así fue como durante sus primeros meses, era vernos todas las mañanas llegar y no sé cómo describir la felicidad de ese perrito al vernos llegar... y tampoco puedo explicarles la tristeza al escucharlo llorar contra el portón cuando lo dejábamos ahí. Espero que nos haya perdonado eso. Lo bueno de eso, es que lo hizo muy independiente y nada sumiso. Solo una marca le quedó hasta sus últimos días: el miedo a las tormentas y los fuegos artificiales. Gigantesco como era, esos eran sus puntos débiles.

Pero si de dejar marcas hablamos, él dejó varias. No me refiero solamente a las cosas que esos animalitos suelen dejarnos a los humanos 'por dentro', me refiero a algo más tangible. Ha dejado el suelo de parquét de la casa está todo marcado, las paredes marcadas, ha dejado mordidas en muchas cosas, y las únicas cicatrices que tiene mi padre, las únicas que se hizo en toda su vida, se las hizo Wallace. Se cargó peluches zapatillas, trapos, sus platos de comida... no sé... de todo.

Hermano perro, espero haberte devuelto al menos una porcioncita de todo el amor que siento que vos me diste. Te debo mucho. Si se puede estar orgulloso de un perro, espero que entiendas que nadie estará más orgulloso de un perro como lo estamos nosotros, tu familia. Hasta Grace se acercó a vos cuando te bajamos a la cocina. Porque debilucho y medio mareado como estabas, ja, no dejaste de ser el coloso que eras y subiste las escaleras para estar en el pasillo, cerca de todos... 
Sheena te está buscando. Te va a extrañar... después de todo, vos la criaste. La pobre no para de olfatear los lugares en los que estuviste los últimos ratos y corretea de un lado a otro. No quiso comer. Ninguno de nosotros parece querer comer. Sentite feliz, loquito, te amamos mucho todo el tiempo que nos acompañaste. Que me acompañaste... en mis ratos de soledad, cuando me escapaba de casa para estar solo, casi siempre te traje conmigo y así aprendiste a caminar al lado y no tironerar, te acordás? Ay... es que eso también... los últimos días, aunque estabas anémico y debilucho, igual te querías escapar y cómo tironeabas igual de la correa... Eras imparable. Un coloso.

Estás en casa, amigo, estás ahí en el patio, en tu hogar. Ya no hay tormentas que te asusten y no te vas a esconder más de esos malvados fuegos de artificio.

No te preocupes por nada. Ni siquiera porque te reemplacemos, loquito. Nunca vamos a conseguir un perro como vos y lo sabés. Siempre te lo dijimos con mi papá. "Panza arriba", "saludo" y "food Wallace", serán siempre tuyos. No hay perros que caminen metros y metros hacia atrás. Al menos nunca he visto uno que caminara tanto hacia atrás como vos, jaja. 
Sé que quedamos adeudados, hermano perro. Sé que te debo mucho, mucho... nunca voy a poder empatar todo el amor que me diste, hermano perro. Ratos de juegos con las pelotas, charlas re largas, un par de siestas en el suelo, ropa con babas, luchitas, jugar a las escondidas y las atrapaditas, paseos, torear a los otros perros del barrio... muchas cosas...

"Wallace". Que nombre! Lo elegimos porque necesitabas un nombre fiero, grande como vos, con un corazón valiente como el tuyo... y hasta de libertario. Ja. Eras un desastre de pequeño y entre nos, siempre te dije, que yo no te veía tan gigante, sólo eras un cachorro a mis ojos. Baboso y de gran tamaño, pero un cachorro. Hiciste feliz a tu familia, Wallace, llegaste cuando Piop ya estaba y lo viste partir. Viste la llegada de Grace y aunque no te trató de la mejor manera, vos le movías la cola. Viste nacer a sus hijitos, incluyendo a tu amiga/hermana gata Manchas. Viste y criaste a Sheena, que ahora juega con Clever, aquel gatito que jugaba con tu cola y sólo lo mirabas y suspirabas como diciendo "uff... otro más...", pero ni le gruñiste, ni nada. Eras bueno, loquito. Eras el mejor.

Te voy a extrañar mucho. Ya te estoy extrañando. Ya te estoy llorando. Siempre te amé, hermano perro. Siempre vas a ser mi perro, Wallace.
Descansá, loco. Te lo merecés. Yo cuento tus historias, no se me olvidan! Aunque sean muchas, muchas, yo las cuento, no te preocupes... Adiós Wallitas.

Ah! Una última cosa Wallón, loco, si te encontrás con Mameno de aquel lado, mandale saludos... y a Negrito Ninja también (no lo pelees como hacías acá, eh?).


W. Wallace.
Mascota. Amigo. Hermano Perro.
Enero 23 (con nosotros desde Febrero 26), 2003 - Diciembre 13, 2012.

4 comentarios:

  1. Fue un gusto para mi haber recibido cabezazos, latigazos con su cola y haber sido baboseada, pero sobretodo aceptada y hasta querida por ese imponente cachorro. Siempre estaré muy agradecida por eso

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  2. Me encantó, y sí, hay un "algo" que hace que lo veamos de la misma manera. Un abrazo.

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  3. Hermoso! confieso que me costó muchísimo terminar de leerlo pero es lo que sentimos todos, gracias por compartirlo! te quiero!

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  4. Un gran homenaje a un gran ser querido, transmitiste mucho con esta entrada , y como no hay un gran motivo. Un abrazo payaso !

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