Una canción que me gusta mucho dice: "la cáscara es la jaula, al corazón no se lo ve". Pero en esa ocasión habla de una nuez, ahora toca hablar del maní.
Un maní, contrariamente a lo que se suele decir, no es la semilla (el corazón) es todo entero. Debería considerar más al maní, después del todo, rompió su cáscara y me dejó ver su semilla. Yo en cambio, sólo pude mostrar lo que queda de mí. De alguna manera aprendí a comunicarme con el maní y éste, de alguna manera me dio a entender que no con todos es igual que lo es conmigo.
¿Por qué un maní diría las cosas que dice?
Hay una respuesta evidente pero sigo poniendo en duda algo que no tiene más vueltas. Es miedo? Pero, no es un miedo como el de ver escritas cosas en el espejo cuando salís de bañarte y estabas solo en casa. Es un miedo auto generado. Un "no quiero avanzar más". Por qué ese miedo? No lo sé. Si después de todo no está mal.
Dicen que se puede sacar cosas buenas de los celos, pero el maní no es un ser celoso en apariencia, después de todo, es un fruto que creció bajo la tierra. Bajo la tierra se privó de muchas cosas, especialmente de lo lindo de las emociones fuertes. Buenas y malas. Obviamente, esto no cuestiona que un maní sea o no feliz.
La felicidad al parecer puede estar definido por la cantidad de temas profundos que uno trate. Esto es algo emm... traído de los pelos, no? Qué es un "tema profundo" y qué no? En mi caso me dijeron un día: "me gusta cómo hacés tan profundas reflexiones de cualquier pavada!". Lejos de sentirme adulado me dí cuenta que me malinterpretan algunas personas. En primer lugar, creo que no hago "reflexiones profundas"; la gran mayoría son bastante simples o silogísticas casi tan obvias que la gente pasa por alto. Yo sólo las digo. Lo segundo es que no es de "cualquier pavada" de lo que hago reflexiones profundas; se subestiman los temas que trato acaso? (Dejando en claro que hablo de la primer categoría y de la segunda, de manera excluyente y paralela, sin tener relación entre ambos).
Ahora bien, no nos desviemos del tema. Hablaba del maní. Pienso yo, que se puede hablar de cosas muy profundas con un ser que vivió en lo profundo de la tierra. Aplicando eso que se dice (que vuelvo a aclarar, no estoy muy de acuerdo), el maní sería un ser muy feliz. No sé por qué no lo veo feliz del todo.
Según me enteré, el maní es casi tan fuerte como una almendra o una nuez y lo que más me gustó saber, es que tiene más valor que la carne y los huevos, irónicamente. Es tan fuerte y concentrado que quien lo consuma mucho, puede tener problemas serios, como pesadez o mala digestión.
Leí también que sus ácidos grasos ayudan a mejorar y renovar la piel, así como al tejido cerebral. Se supone que también intervienen en las defensas (inmunológicas) y en el metabolismo del corazón, ya que constituyen la fuente primaria de energía para el músculo cardíaco. En otras palabras, fortalecen el corazón de alguna manera. Algo que me parece fundamental, muy práctico y beneficioso para esos que tenemos un maní a nuestro lado.
Me hace bien al corazón... Je.
El maní es un aperitivo que tiene cualidades de plato principal. Y es que he visto que depende mucho del lugar. Aquí por ejemplo, es simplemente un acompañamiento ocasional, mientras que en México, puede ser tanto una golosina como un ingrediente clave en un guiso. Es que sirve para hacer una salsa. La salsa, el secreto de muchos platos exquisitos está en la salsa.
Por qué maní? Por qué sólo un aperitivo? Yo quiero que estés en el menú, así como lo estoy yo. Si no está mal... O al menos creo que no está mal... Hagamos lo que queremos! Sé mi plato principal y seré tu postre... o al revés...
Como sea... Te voy a romper la cáscara muy pronto...
Y no me digas que yo seré el único lastimado al final, porque es algo que ya sé. Si deseo algo, como tu maní, déjame desearlo con más fuerza... Y es que si jugamos con fuego nos vamos a quemar... y me encanta el maní tostado... Y los celos de un maní están justificados. No me gusta que me falte el maní, menos cuando tengo una cerveza...
Pero no dejemos de jugar... Me encanta este juego maldito...
Quédate cerca... quiero comerte...
[Bueno... Esta porción de la entrada agregada ahora es por una cuestión en particular. Quiero dejar en claro que un maní, es un cacahuate. Conozco un sólo cacahuate. Tengo un escrito hecho por un cacahuate... Eso nadie lo sabía... sólo ella, Ana y yo.
Viriz, Suzuki-chan, Chariz, insoportable mía, cacahuate, niña odiosa, cochina, sacalengua, la reciente cumpleañera, cabra, celosa de turno, amante de las golosinas, dueña de mis jueves, la que me hizo reír y olvidar por un momento cuando nadie lo hacía. De vos, Viridiana Anahí, esta entrada habla de vos y de nadie más. No es para nadie más. Esta entrada y otras dos anteriores son tuyas... vos sabés cuáles son...]
Ahora quiero pedirle encarecidamente a los seguidores de este blog, que me ayuden y que con una mano en el corazón dejen su comentario respondiendo a lo siguiente:
"Sabían antes de esto, quién era el maní?"
La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo
[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.
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Jajajaj.. claaro.. era obvio que era ella.. ademas lo de "jugar con fuego" y lo del "plato principal" yo ya lo sabia .. jajajaja como no darse cuenta xD
ResponderEliminares lo malo de ser el lado bueno del recibir...
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