La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

miércoles, 1 de junio de 2011

Bialet y la felicidad del artista

Ayer vi un documental en la facultad que me hizo pensar bastante. Este documental se llama "Bialet Massé: un siglo después". Se los recomiendo. Les cuento rápidamente de qué trata. Hace una analogía práctica del informe que escribe Massé al presidente Roca en el año 1904 con la actualidad de varias provincias argentinas.

En si, el trabajo traza las analogías leyendo pasajes del informe de Massé y enlazando eso con la secuencia visual subsiguiente, es por eso que lo que me trajo hasta aquí fueron determinadas cosas que desprendí del documental, sacadas de contextos y aplicadas a otros entornos. En particular fue cuando narra cuando Bialet Massé asegura que una máquina no puede hacer arte. No me pondré a citar puntualmente lo que dice, pero resumiré con el enunciado de que tiene razón en el aspecto en que una máquina puede ser una herramienta y nada más. A mi juzgar, en eso, no puede jamás, reemplazar a un ser humano. Esto lo digo como aspirante a artista.

Ahora bien, hay un detalle: Por supuesto que me gustaría recibir algo a cambio de lo que yo me animaría a llamar "arte propio". Dinero por ejemplo. ¿Pero con qué derecho? Hasta qué punto puedo ser tan antipático de pasar por alto el hecho de que como artista, mi arte es completada por el espectador o público y que en cuanto yo termino lo "artesanal" de mi obra y justo antes de que le toque el detalle final al receptor, pasa a ser suyo. Las obras de los artistas son del público a mi entender.

Me gusta escribir, me gusta dibujar, me gusta pintar -aunque diga que lo detesto porque no sé hacerlo bien-, me gusta cantar, pero sobre todo me gusta aprender a hacer cine. Hacer esas cosas me hace feliz. Realmente no podría definir lo que es la felicidad; supongo que ninguno puede hacerlo con certeza, es por eso que como dice la Niña Lunar cada uno tiene su estilo de felicidad.

En mi caso, transité por todas un período. Por eso creo que aunque haya entendido (desde que lo leí, siempre quise decir esto) más a la fuerza que con ganas que todo es un dar y recibir, creo que no me interesa mucho recibir a cambio de lo que doy. No es que me quite mérito, sino que es casi una cuestión de retroalimentación de felicidad. Hago algo que se pueda considerar artístico desde el momento en que se los comparto a ustedes, como en este momento, siendo mi público. Ustedes lo disfrutan -o no- y yo soy feliz por haberlo hecho, terminado y compartido.

¿Y ese "-o no-"? Se preguntarán ustedes. Pues es simple, yo quiero modificarlos. Les guste o no, mi obra luego de que ésta entra en sus vidas, los modifica en algún aspecto. O al menos esa sería la "utilidad" de una obra de arte a mi entender. Dicho de otro modo, no es tan importante si la obra fue de su agrado o de desagrado, sino que aceptaron eso de mí y en todo caso, por una cuestión de algo llamado feedback podré saber qué les gustó y repetirlo o que no y corregirlo. Siempre mejorando. Siempre perfeccionando, porque mientras más cerca de lo perfecto, mejor me siento. Eso es para mí la felicidad.

Ojalá sea cierto eso que soy tan bueno con las palabras. Es que me aprovecho y dejo muchos mensajes para cada uno de ustedes en algunos renglones. Como que cada uno lee lo que le dejo leer -o ver- y sino, cuando confundo, ese soy yo.

Claro que quien afirmó eso nunca me ha mentido, pero es que uno encuentra distintas formas de ser feliz. Quizás ya no a grandes escalas y con planes apuntando tan al norte. Sino un poco, lo suficiente como para saber que como aprendí de otra película, para no volverte loco, tenés que aferrarte a las pequeñas cosas que te hagan sentir feliz. Ya sea un caramelo, la sonrisa de la luna, un maní con cerveza, una película, el ruido de la lluvia, esa melodía que te recuerda un lugar, ese lugar que te recuerda algún episodio, ese episodio que te recuerda a alguien, ese alguien.

Por otro lado, creo que no conviene un ideal de ser feliz para siempre. Eso no me contentaría jamás y no quiero ser codicioso. Sólo feliz un momento. Antes pensaba y soñaba con un estilo de feliz para siempre, pero cuando te regalaron algo que te hizo feliz y pensabas que lo tendrías siempre para seguir siendo feliz y un día, simplemente te lo arrebatan, puede que bruscamente aprendas que lo que debías saborear era el momento en que lo tuviste y no pensar en lo feliz que serías mañana con eso mismo.

Posiblemente es perfecto en el momento que te lo regalaron. En mi mundo eso es la obra completa. Posiblemente "no pienses mucho" no sólo significa que no lo haga en grandes cantidades de pensamientos, sino en grandes cantidades de tiempo también.

Jaja. Quizás si soy bueno con las palabras.

Voy a dejar esta entrada hasta acá. No sin antes decirles que creo que el sujeto más feliz de mi percepción del mundo, seguramente hubiera sido Miguel Ángel Buonarroti.




[Prometo a mis lectores flojos y de poco tiempo, que la próxima entrada no será tan extensa.]

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Exprésate... opina... cuestiona... lanza un pensamiento hacia arriba...

Tweets por @PaYa5o