La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Hoy lo estoy contando.

¿Por qué no me he muerto aún?

Esa pregunta me la hice anoche. Luego de repensar algunos sucesos próximos y algunos otros dispersos a lo largo de los últimos dos años, pero sobre todo, luego de repasar acciones que realizé hace un par de días ya. Otra vez cara a cara con el final del cuento y volver a ver que quedan muchas páginas en blanco, esperando a ser escritas en amarillo y verde-azulado chillón.

Mentiría si dijera que no he estado ya en una situación similar, pero mentiría aún peor si dijera que siempre han sido casualidades. Han habido veces que fue algo que dependió sólo de mí y a pesar de ello, no se me acabó el cuento. Y así, una vez más me cuestiono el porqué de ello.

Y bueno, no me llega el momento. Me siguen faltando algunas cosas por hacer y me empiezo a impacientar por saber o vivirlo, pero al mismo tiempo no quiero saberlo, porque eso significará que ya se me podrá apagar la luz y la verdad que estoy disfrutando mucho esto de estar vivo y en una pieza.

Hace unos días, soñé que una persona a la que estoy conociendo mejor hace poco, me salvaba la vida y me decía que ella sabía que no me podía morir aún, que no sabía porqué, pero sabía que no era ese el momento. La llamé para contarle de mi sueño y contarle lo que me había sucedido unos días luego, me dí conque estaba enojada. Curiosamente y como era de esperarse de mí, dejé esos relatos de lado y traté de ver cómo hacerle pasar el enojo y sobre todo entender su enojo. Empiezo a sospechar que soy demasiado sincero y a veces no mido la dosis de lo que tengo que decir. Por suerte, cuando mi vida depende de ello, he podido inyectar la medida justa.

Hoy estoy contando esto, pero podría no estarlo haciendo. Por otro lado, también pudo ser la historia de mi padre la que se terminara ese mismo día... por suerte, no fue así tampoco. ¿La de mi abuela? Tampoco. Sonará chocante, pero es cierto que posiblemente ella ya vivió. Aún a pesar de eso, ese no era su momento tampoco.

Hoy lo estoy contando y luego de eso, una serie de cosas me vienen a la cabeza y luego otra serie de eventos afortunados y otros desafortunados. Tengo dentro una mezcla de sensaciones encontradas que no se ponen de acuerdo más que en una cosa:

NO ERA MI MOMENTO DE MORIR. TODAVÍA TENGO COSAS QUE VIVIR.

Me faltan puntos de experiencia. Jaja. Ya, la idea es clara y en resumen, siento que si no estoy cerca de aquello para lo que vine al mundo, eso está cerca de mí. Con respecto a con con quién voy a vivir mi vida... Bueno, quiero vivirla con esa insoportable mexicana y así será.

Tengo personitas que cuidar también. Y tengo personas que me cuidan. Hermanos, hermanitas, primos, primitas, y muchas más personas que pueden cuidarse solas, pero yo también quiero velar por ellas y ellos. No es que tenga que, es que quiero. Lo mismo ellos conmigo.

En fin... Me debo parecer un poco a James Bond. Así que creo que será 'Otro día para morir'.


1 comentario:

  1. No me gusta hablar o leer algo así de "la muerte" me da... COSITA. Viví el día como si fuera el último - Acá hay una payasa para sacar sonrisa y alegrar el día. Si te interesa, esta un poco lejos, pero el skype sirve. Creo?

    ResponderEliminar

Exprésate... opina... cuestiona... lanza un pensamiento hacia arriba...

Tweets por @PaYa5o