La Catapulta de Pensamientos que Apunta al Cielo

[Foto de Julia Montich]
Bienvenidos a este espacio de reflexión. Escribo por mí y por ustedes, para mí y para ustedes. Siéntanse libres de pasar a leer, comentar, criticar, recomendar y cuestionar si así lo desean. Pónganse en la piel del Bueno o del Malo, pero nunca dejen de ser ustedes. Si puede adueñarse la entrada, pues, es suya. Adelante.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Yo no era así

No era así. No sé si sea un cambio para bien o para mal, pero yo no vivía de esta manera. Yo dejaba todo por mi familia y mis seres más queridos. Yo podía morir por el bienestar de mi entorno. Podría hasta decir que es literal lo que mencioné.

Yo dejaba que mis problemas fueran míos, que los problemas de mis personas sean míos también, yo cambiaba mi vida por hacer felices a todos. Yo no podía soportar que alguno de los míos estuviera mal, mucho menos si en algún punto, por muy pequeño que fuera, sea culpa mía. Yo estaba siempre un par de niveles luego que los míos. Después de mi entorno venía mi entorno otra vez y luego yo.

Yo reunía fuerzas al ver los resultados, al ver que no tenían motivos para llorar, para estar tristes, para no sonreír, no importaba nada de mi dolor, todo se iba en esa sóla sonrisa que yo me guardaba. Podía soportar una estampida sólo por los demás y al final, para mí valdría la pena. Aún si algo no paraba de sangrar dentro de mí, el tiempo lo cerraría y yo podría sonreir con lo buenas personas que serían aquellos por los que daría todo de mí.

Necesitaba seguir viviendo para seguir dándo todo lo que yo podía dar y si necesitaba dejar de vivir para dar lo último que faltaba, estaba dispuesto a hacerlo...

Pero un sólo detalle existía en todo esto... yo me sentía inmune a todo tipo de herida proveniente de fuera de mí mismo. Es decir, sabía que yo y sólo yo podía hacerme daño, no alguien de fuera... O al menos no quería aceptarlo...

Sabía que mientras no se partiera el molde o no lo abriera completamente, no habría problemas... Pero una persona, una sola persona me convenció de que debía dejar ver a través de ese caparazón a quienes amaba de verdad, que esa era una prueba de amor. Luego ya se me empezó a complicar y a olvidar cómo era cerrar ese caparazón.

Las circunstancias hicieron que de a poco me distanciara de esa persona, pero lo del caparazón, lo de vivir para los demás y casi no para mí... todo eso... como que quedó más atrás... Lo hice y ya no supe cómo vivir sin hacerlo de ese modo.

Descubrí que no era tan malo. De paso, vi que cuando más solo me sentía, había mucha gente sosteniéndome. Muchos de ellos eran algunos de los que yo sostuve alguna vez. No todos, pero si algunos, los que vale la pena seguir sosteniendo hasta el día de hoy. Ahora siento que dependo un poco de aquellos que quería que dependieran de mí.

Ya no sé si sea bueno o malo... No lo sé porque ya no tengo tanto miedo a confiar, pero creo mucho más en las personas. Le tengo fé a las personas, no creo que nadie intente dañarme si quiere conocerme...

No sé cómo me siento con eso... Estoy un poco de todo...

Pero me hace bien saber... que al menos un poquito... todo valió la pena.

Al final, sé que todo lo que suceda, valdrá la pena.

1 comentario:

  1. (Saludos de una no tan anónima lectora )

    El payaso sufriendo metamorfosis, quien lo diría!? Por mucho que uno intente (a costa de su propio bienestar) mantener el caparazón cerrado (eso me sonó a filipo Turtle !! :MM)es inevitable, ciertas personas tienen una facilidad innata para colarse por la mínima grieta y debilitar lo que creíamos era muestra barrera inmune a daños. Creo que tu derribaste muchos caparazones, ya era hora de que se cayese el tuyo también.

    Cuídese y un consejo que me ha funcionado: evita hacerte mier** la cabeza pensando tanto !!

    ... nos vemos en el futuro...

    ResponderEliminar

Exprésate... opina... cuestiona... lanza un pensamiento hacia arriba...

Tweets por @PaYa5o