Les voy a contar un pequeño secreto. Les voy a contar la verdad del título de este blog.
Para empezar, un poco de historia. El tercer libro que estaba escribiendo se llamaba así: “Felipín para expertos: Felipe, el bueno y el malo”. Este libro trataba ya no de mí, como los dos anteriores “Felipín para principiantes: confesiones de una mente complicada” y “Felipín para novatos: más grande y más complicado”. En este tercer volumen hablaba de las personas a las que quiero, y/o considero de “mi entorno”. Hoy día, un círculo con personas muy distintas unas de otras. No podría decir que hay más; casi podría decir lo contrario. Tengo la sensación de que muchas salieron y entraron nuevas. Pero bueno, al margen. En el segundo volumen, “Para novatos”, iba a escribir cosas más o menos al estilo de lo que dice este blog. Dicho sea de paso, mi segunda entrada, la de las preguntas tontas, era el primer capítulo de este libro. Estos libros eran muy particulares, porque además era bastante marketinero. ¿Cómo era la cuestión? Simple, había muchas cosas en cada uno de los libros que remitían al libro de mi amigo Lucito, mientras que en los de él, igual con los míos.
Ok. Más sobre “el bueno y el malo”. En este libro, hablaba, como ya dije, de las personas de mi entorno, lo que lógicamente se hizo difícil porque antes de poder terminar la mitad, un año había pasado ya y las relaciones con varios de los especímenes humanos a los que hacía referencia, habían cambiado o hasta desaparecido. La idea, básicamente era que Felipe, el yo en sí, daba una descripción de quién era la persona que iba a nombrar. El bueno, le tiraba flores. El malo le daba caña. Simple se lee, complejo escribirlo.
Ahora que eso ha sido explicado a medias, podemos retomar el hilo y volver al presente. La idea de ese libro está hincada en mi teoría de los buenos y malos externos en contraposición y asociación a los buenos buenos y malos internos.
[ADVERTENCIA: lo que voy a explicar a continuación es muy complicado y es felipismo puro. Si está con algo de sueño o no tiene ganas de procesar información, absténgase de leer hoy.]
Yo pienso que dentro de cada uno de nosotros no hay una conciencia que nos dictamina si algo está correcto o no. Soy partidario de que dentro de nosotros hay dos formas, dos corrientes, dos ideales a seguir. Uno BUENO y uno MALO. Éstos suelen llegar a un acuerdo tras decodificar las opciones ante estímulos o acciones que nosotros en sí estamos por realizar. Dicho de otro modo, nuestros BUENO y MALO INTERNOS deciden qué opción es la que nosotros debemos elegir para, esencialmente, actuar. Nosotros, los de afuera, en carne y piel, somos nuestros BUENOS EXTERNOS. He decidido darle ese nombre dado el hecho de que supuestamente estamos actuando en base a algo por beneficio propio. En cualquier caso de hecho, incluso el autodestructivo… Se pone complejo, lo sé, pero seguimos, no se asuste querido lector.
Ah si? Cree usted que será más fácil explicarlo con un ejemplo? Bueno, intento.
Supongamos que a usted, estimado lector, le sucede que su casa está en llamas y su perro queda atrapado. Su BUENO INTERIOR (o BI como lo llamaremos para acortar) dice que lo correcto es que entre a sacarlo. Por otra parte, su MALO INTERIOR (MI a partir de ahora) le dice que lo mejor es dejarlo ahí y salvarse usted. Su BI no estará de acuerdo y expondrá por ejemplo que es su mejor amigo. El MI entenderá eso pero dirá que si entra, corre riesgo usted mismo. Ahí están de acuerdo en que salvarlo es lo mejor para el perro y para usted, pero que si entra y usted se daña, es lo peor. Dado este escollo, la última palabra la tiene quién? Si. Su BUENO EXTERIOR. O sea, usted en si. Quizás decida salvarlo, y lo logre. Estará usted contento. Pero alguien vendrá y le recriminará que lo que hizo fue una estupidez, que era solo un perro. Ese estímulo exterior negativo, proviene de un MALO EXTERIOR, aunque, posiblemente ajeno a usted. Esto de que sea ajeno, lo reforzaremos más adelante.
Pongamos otro ejemplo. Usted tiene mucha sed y tiene apenas unas cuantas monedas, aunque suficiente para una gaseosa o un agua. Su BI dice que compren algo para calmar la sed. Su MI dice que es mejor guardar la plata porque luego podría necesitarla, que es mejor aguantar. Su BI dice que es mejor saciar la sed ahora que se puede porque podría ser pero. MI entiende eso, es el BE quien lo necesita. MI acepta y opta por la gaseosa. BI opta por el agua por ser más sano (?). MI dice que la gaseosa es más rica y si es más rica, se disfruta más. BI entiende que puede tener razón, entonces, la decisión está en manos de BE. Usted, BUENO EXTERIOR compra lo que se le plazca. Eso depende de cada uno.
Ahora bien, seguimos con este hecho. BE decide comprar la gaseosa, dado que entre su BI y MI no está mal. Pero viene alguien más y le dice: “el refresco hace mal”. Usted, BE se queda con cara de “qué mierda le pasa a este?” y entiende que esa persona está contrariando su elección. Pasa a ser este fulano, un MALO EXTERIOR. En este ME, su BI convence a BE de que la opción “gaseosa” de MI no es conveniente porque “hace mal”. Siendo, asimismo, que usted lector, tomando Pepsi, es el ME de este fulano.
Un ejemplo más? Ok, pero con un tópico autodestructivo.
Usted lector siente curiosidad por el tabaco. Su BI le dice que es nocivo para la salud. Su MI le dice que si, es malo, pero “da placer”. BI puede entender que de placer, pero quizás no está bien visto. MI dice que no importa si está mal visto, a los fines propios queda bien. BI entiende que según su contraparte, no queda mal fumar entonces y a su vez da placer. Por ende, puede ceder. Si no es malo, posiblemente sea bueno. La decisión en manos de BE. Usted lector BUENO EXTERNO, decide fumar, porque sus INTERIORES llegan al punto medio entre eso y decide hacer algo que está mal pero a sus fines propios no. Ahora me estoy convirtiendo en el MALO EXTERNO de algún lector quizás. Oponiéndome a que usted fume porque mi MI no dio fundamentos suficientes para convencerme.
Creo que ha quedado clara mi teoría.
Bueno. Para ir cerrando, quiero mencionar que pocos tienen la suerte de encontrar a su MALO EXTERNO SIMETRICO. Sabrán varios que no me gusta la asimetría y considero que parte de esta vida es localizar nuestra suerte de “alma gemela” no en el sentido romántico de la expresión. Algo más bien similar a un “mi yo otro” y no se confunda, no es “mi otro yo” porque eso sería hacer referencia a los INTERIORES, mientras que mi yo otro es a mí mismo pero EXTERNO. Por supuesto, es prácticamente imposible enamorarse de esa persona, puesto que será todo lo opuesto a uno mismo aunque paradójicamente también es equivalente a uno mismo. Esto es más complicado, pero tengo una razón para decirlo, porque la he estado buscando y creo que la encontré.
En fin… hacía mucho que no escribía algo que me gustara de principio a fin.
Nos vemos, quizás el mes que viene, si no surge algo que me traiga antes.